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El Conocimiento SilenciosoInsistiЈ en susurrar algo al oќdo del nagual. PVimos el cielo -susurrЈ, con la cara baЎada en l‘grimas. PVieron m‘s que eso -replicЈ el nagual Elќas-. Vieron al espќritu. Don Juan dijo que, como el descenso del espќritu est‘ siempre velado, Talќa y el joven actor no pudieron retener su visiЈn. Muy pronto la olvidaron. Lo inigualable de su experiencia fue que, sin adiestramiento alguno y sin saber que lo estaban haciendo, habќan ensoЎado juntos y habќan visto al espќritu. Que lo hubieran logrado con tanta facilidad era algo muy fuera de lo comЄn. PEsos dos eran, realmente, los seres m‘s extraordinarios que conocќ toda mi vida -agregЈ don Juan. Naturalmente, yo quise saber m‘s de ellos, pero don Juan no me dio el gusto. Dijo que eso era todo lo que habќa acerca de su benefactor y el cuarto centro abstracto. Obviamente don Juan recordЈ algo que no me estaba diciendo porque de repente comenzЈ a reќr a carcajadas. Antes de que pudiera preguntarle que era aquello que lo divertќa tanto, me dio una palmada en la espalda, diciendo que era hora de partir hacia la cueva ...» | Код для вставки книги в блог HTML
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