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El Lado Activo Del InfinitoLa noche de la partida era de malos auspicios. Mi abuelo se enfermЈ y no podќa dormir. La familia entera estaba alborotada. Parecќa que nadie iba a acostarse. Dudaba poder escaparme de mi alcoba, pero los silbidos y las piedritas del seЎor FalcЈn eran tan insistentes que corrќ el riesgo y salt™ de la ventana a sus brazos. Parecќa que todos los hombres del pueblo se habќan reunido en la casa de billar. Caras angustiadas me rogaban que no perdiera. Algunos de los hombres me aseguraron abiertamente que habќan apostado sus casas y todas sus pertenencias. Uno, medio bromeando, me dijo que habќa apostado a su mujer; si esa noche no ganaba, resultarќa cornudo o asesino. No me dijo especќficamente si iba a matar a su mujer para no ser cornudo, o iba a matarme a mќ por perder la partida. Falelo Quiroga iba de un lado a otro. Habќa mandado traer a un masajista para darme masaje. Querќa que estuviera relajado. El masajista me puso toallas calientes en los brazos y en las muЎecas y toallas frќas sobre mi frente. Me puso los zapatos m‘s cЈmodos y suavecitos que jam‘s habќa usado ...» | Код для вставки книги в блог HTML
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