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Relatos De PoderEl sol ya se habќa puesto detr‘s de la enorme cordillera del oeste. PoDЈnde est‘ tu famoso cuaderno? -me preguntЈ don Genaro, y cuando lo saqu™ del bolsillo gritЈ como los charros y me lo quitЈ de las manos. Obviamente, me habќa observado con gran cuidado y conocќa a la perfecciЈn mis manerismos. Sostuvo el Cuaderno en ambas manos y jugЈ nerviosamente con ™l, como si no supiera en qu™ ocuparlo. Dos veces pareciЈ a punto de arrojarlo a un lado, pero se contuvo. Luego lo reclinЈ contra sus rodillas y fingiЈ escribir febrilmente, como yo hago. Don Juan riЈ tanto que casi se ahoga. PoQu™ hiciste despu™s de que me fui? -preguntЈ cuando ambos se hubieron calmado. PEl jueves fui al mercado -dije. PoQu™ hacќas allќ? oDesandando tus pasos? -repuso. Don Genaro cayЈ hacia atr‘s y produjo con los labios el ruido seco de una cabeza al golpear contra el suelo. Me mirЈ de reojo e hizo un guiЎo. PTuve que hacerlo -dije-. Y descubrќ que entre semana no hay puestos de monedas ni de libros usados. Los dos rieron. Luego don Juan dijo que hacer preguntas no revelarќa nada nuevo ...» | Код для вставки книги в блог HTML
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