|
El tercer ojoNuestros profesores nos vapuleaban con sus recios bastones a la menor distracciЈn y algunos de ellos se ensaЎaban violentamente. A las nueve nos soltaban para tomar la Єltima comida del dќa: otra vez t™ y tsampa. A veces -muy pocas- nos daban verduras, o sea unas rodajas de nabos o unos guisantes muy pequeЎos. Estaban crudos, pero nuestra hambre lo aceptaba todo. Nunca se me olvidar‘ cuando, teniendo yo ocho aЎos, nos dieron unas nueces. Me gustaban mucho y en casa solќa comerlas con frecuencia. Insensatamente quise hacer un cambio con otro chico: yo le darќa mi tЄnica de repuesto a cambio de sus nueces. El Disciplinario se enterЈ de aquello y me hicieron salir al centro del Vestќbulo y confesar mi pecado. Como castigo por mi «codicia» me tuvieron sin beber ni comer durante veinticuatro horas. Y me quitaron mi tЄnica de repuesto bas‘ndose en que no me hacќa falta, ya que no me habќa importado cambiarla por algo que no era esencial. A las nueve y media nos fuimos a dormir en nuestros almohadones. Nadie se retrasaba en esto ...» | Код для вставки книги в блог HTML
phpBB
текст
|
|